Un buen jersey no solo abriga: mantiene su forma, su tacto y su estructura con el paso del tiempo. Para asegurarte de que estás eligiendo una prenda duradera y cómoda, conviene fijarse en algunos aspectos esenciales antes de comprar.
La composición es clave. Prioriza fibras naturales como lana merino, cashmere, alpaca o algodón. Estas fibras ofrecen mejor transpirabilidad, mayor confort y una durabilidad superior. Las mezclas pueden ser una buena opción siempre que la fibra natural represente al menos un 50–70%.
La elasticidad y la forma dicen mucho del tejido. Un jersey de calidad recupera su forma tras estirarlo suavemente y no queda arrugado al presionarlo con la mano. Si el tejido se deforma o mantiene arrugas marcadas, es señal de una fibra inferior.
La estructura del punto marca la diferencia. Al observar la prenda a contraluz, el tejido debe verse compacto y denso, no excesivamente translúcido. El tacto debe ser suave y uniforme, sin signos de bolitas prematuras.
Los detalles de confección importan. Puños, dobladillos y cuello deben estar reforzados y mantener su elasticidad. Son las zonas que más sufren con el uso y el lavado.
Por último, si eliges lana, la merino es una apuesta segura por su suavidad y confort
Elegir bien desde el principio es la mejor forma de garantizar que un jersey te acompañe durante años.

