La oveja produce por una parte fibra de lana, que es la que en mayor medida se esquila y es la que ofrece todas las ventajas que mencionamos y por otra parte pelo. La fibra presenta ondulaciones, como «rizos» a lo largo, al contrario que el pelo, que es totalmente liso, por lo que cuanto mayor es el rizo de la fibra de lana, mayor es su calidad y finura.
Estas ondulaciones, además, retienen aire en su interior, que es el responsable de mantener la temperatura corporal, cuanto mayores son éstas, mayor «cámara de aire» generan entre estas fibras, siendo mayor el aislamiento, por eso la lana merino aún siendo la más fina es la más termorreguladora entre todas las lanas existentes.
En resumen, la lana merino es la que mayor «ondulaciones» presenta a lo largo de esta fibra, frente a las demás razas de oveja que existen, y estas ondulaciones se mantienen durante su tejido, siendo muestra de su calidad y auténtico origen.

